miércoles, 11 de enero de 2017

Doctores encontraron un segundo cerebro creciendo en el tumor de una paciente

Aquí hay una pequeña historia para comenzar tu semana: a una joven de 16 años en Japón recientemente le removieron quirúrgicamente un tumor del ovario – y  cuando sus doctores lo abrieron, encontraron un pequeño cerebro que crecía dentro.

Para ser más específico, encontraron "grumos de cabello graso y enmarañado dentro y una estructura cerebral de 3 centímetros de ancho cubierto por un delgado hueso de cráneo”, informó New Scientist.

En un informe de un caso publicado la semana pasada en la revista Neuropathology, los médicos de la niña explicaron que la estructura resultó ser un cerebelo, la parte del cerebro que coordina el movimiento y parte de un tronco cerebral que conecta el cerebro con la columna vertebral.

Este tipo particular de tumor - el tipo que contiene los tejidos normalmente encontrados en otras partes del cuerpo - se llama teratoma, griego para "tumor monstruoso", y es una cosa bastante común de encontrar en los ovarios: Según New Scientist, “cerca de un quinto de los tumores ováricos contienen tejido extraño, incluyendo cabello, dientes, cartílago, grasa y músculo", y, sí, células cerebrales.

Pero como el investigador japonés Masayuki Shintaku, uno de los coautores del informe, dijo a la revista, es raro que esas células generen algo que se asemeje a un cerebro humano - y especialmente un cerebro tan formado que realmente tenía neuronas funcionales, como este hizo.

La paciente, que desde entonces se recuperó completamente, no mostró ningún síntoma del tumor (los médicos lo notaron durante una apendicetomía normal). Pero si te preguntas si tener un segundo cerebro te llega a afectar, estás en lo cierto.

Ha habido un puñado de informes en todo el mundo de mujeres con teratomas de ovario que han desarrollado cambios de personalidad, pensamientos paranoicos, confusión, agitación, convulsiones o pérdida de memoria.

Algunos de estos síntomas neurológicos pueden surgir cuando el sistema inmunológico reconoce las células cerebrales en el ovario como extrañas y lanza un ataque, por lo que las células en el cerebro real de la mujer pueden acabar siendo atacadas también, dando lugar a la inflamación.

Esto, por desgracia, ni siquiera es el ejemplo más espeluznante de un teratoma en la historia reciente. En 2003, según The Guardian, los doctores que operaban a un paciente de 25 años descubrieron un tumor que contenía "un cuerpo pequeño parecido al de muñeca", con un cerebro, cuatro extremidades, huesos, varios dientes de leche e incluso pestañas .



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