sábado, 21 de enero de 2017

8 brutales formas de crianza de los guerreros espartanos

8 brutales formas de crianza de los guerreros espartanos

1. Vivían, desde los 7 años, en cuarteles militares

Tan pronto como cumplía 7 años, el niño era alejado de su madre y preparado para recibir la agogé, la educación espartana, uno de los rasgos más característicos de esta sociedad.

El niño pasaba al cuidado de un maestro, llamado guardián. A partir de ese momento, la vida podía ser muy dura. Se los alentaba a la rabia, y a desafiarse entre ellos hasta llegar a la lucha. No era una escuela donde se mantuviera la paz: si dos niños discutían, el guardián los incitaba a resolver el problema con los puños.
Este guardián llevaba siempre consigo un látigo, y lo usaba si un niño se portaba mal, para vencerlo, pero esto no era todo. Si el padre descubría que había sido golpeado, lo golpearía él también; así entendían los guerreros espartanos el concepto de “reforzar una conducta”.

2. A los bebés débiles o enfermos los dejaban morir

Quizá éste sea el dato más conocido de los espartanos; si un niño nacía enfermo, deforme o se veía débil, no había mucho que hacer. Sencillamente lo abandonaban.

Al nacer un niño, el padre lo llevaba a los ancianos de la ciudad para que lo examinasen en busca de deformidades. Si encontraban alguna, la orden era arrojar al niño a un abismo del monte Taigeto, o colocarlo al pie del mismo, en el sitio conocido como Apótetas, lugar de abandono, y dejarlo morir de hambre.

Pero esto no era suficiente. Al regresar a la casa con el bebé, la madre bañaba al niño en vino, como una prueba contra la epilepsia; si el niño era epiléptico, el vino provocaría un ataque, y en este caso, no valía la pena criarlo. Si sobrevivía a estas pruebas, a este niño se le prometía una parcela libre de tierra.

Hoy se calcula que al menos la mitad de los bebés nacidos en Esparta morían, bien a causa de asesinato –al arrojarlos al abismo–, o bien por negligencia. Es lo que se conoce como eugenesia.

3. Para comer debían robar

El agogé les garantizaba cubrir las necesidades más básicas. Por ejemplo, el calzado era un lujo, y por eso entrenaban descalzos; la ropa se consideraba que volvía débiles a los hombres, y entonces llevaban una capa delgada, y los alimentos los hacían gordos, y sólo se les daba lo mínimo para sobrevivir.
Claro que no significaba que no pudiesen comer más: a los aprendices se les animaba a robar comida si tenían hambre, pero no podían ser capturados. Si a uno lo descubrían robando alimentos, lo golpearían y le quitarían sus raciones, pero si lograba ser sigiloso y salirse con la suya, sería una lección aprendida.

4. La comida espartana, horrible

Los guerreros espartanos comían juntos, compartiendo la misma comida. Ésta consistía básicamente en un “caldo negro”, que era carne cocida en una mezcla de sangre, sal y vinagre; era la única carne que servían y a todos tocaba una pequeña ración.

Si querían obtener más carne había que cazar, y si alguien llevaba un ciervo debía compartirlo con todos, aunque al cazador se le permitía tomar un poco más y llevarlo a su casa. En esas oportunidades era cuando se les permitía a los guerreros espartanos comer con su familia, el resto del tiempo estaba estrictamente prohibido.

5. Si fallaban las pruebas orales…

Luego de la cena, se sentaba con los niños un auxiliar del guardián y comenzaba a hacerles preguntas, como por ejemplo, “¿quién es el mejor hombre de la ciudad?”, a las que debían responder con argumentos.
Las respuestas debían ser rápidas, pero bien pensadas e inteligentes. Si no lo eran, entonces a los niños el auxiliar los castigaba de una manera bastante excéntrica: según Plutarco, quien daba una respuesta débil o tonta, era mordido en el dedo pulgar.

Pero para ser justos, la vida tampoco era muy buena para el asistente; después de que la sesión de preguntas terminaba, éste era supervisado, y si los maestros pensaban que había sido muy amable o, al contrario, demasiado estricto, el castigo era golpearlo.

6. Sólo se permitía un tipo de educación

Ser espartano era ser soldado, no podías ser otra cosa. De hecho, el ciudadano espartano dedicado a la guerra tenía prohibido ser comerciante, agricultor o artista. A los niños se les enseñaba a luchar, a ser duros, y la lectura y la escritura se fomentaban como estricta necesidad.
El tiempo libre de los niños no era utilizado para pensar en la vida, o aprender las operaciones matemáticas; eso era considerado un lujo muy peligroso. La voluntad era sometida literalmente a golpes, y si querías ser soldado espartano, entonces debías aprender a obedecer cualquier orden, sin demora y sin cuestionamientos. La educación ateniense, por ejemplo, era vista como algo que hacía débiles a los hombres.

7. El festival más importante, la “dimastígosis”

Se celebraba una vez al año, y en él se sometía a latigazos a todos los chicos, en frente de la multitud, incluso hasta la muerte. Para los espartanos constituía un gran honor el poder participar, de hecho, iban voluntariamente a demostrarle a todos que podían soportar el dolor más que nadie.
Este festival adquirió fama más allá de las fronteras de Esparta. Para otras culturas, como la romana, era una novedad, y comenzaron a asistir también. Para el año 300, los espartanos habían establecido un teatro y vendían entradas a los romanos que querían ver la dimastígosis.

8. Asesinaban a los ilotas como parte de su formación

Los ilotas, los siervos del estado, eran aquella parte de la sociedad más numerosa, sometida por la fuerza, que no gozaban de ningún derecho; ocupaban una situación inferior. Eran esclavos públicos, adscritos a la tierra, y cuando ésta era repartida, los ilotas iban incluidos.

Todos los años, cuando los éforos (o magistrados) eran elegidos, declaraban la guerra a los ilotas, y en ese momento era factible matarlos sin cometer un delito. Entonces seleccionaban a los jóvenes más capaces y los enviaban al campo, provistos tan sólo de un puñal y con la comida indispensable. Durante el día se mantenían escondidos, pero por la noche bajaban a los caminos y asesinaban a todos los ilotas que se encontraran, robándoles la comida.

A esta costumbre la llamaban cripteia. Plutarco la calificó de “infame y cruel”.

A los guerreros espartanos se les enseñaba a dominar las armas, y a no buscar la gloria personal sino la colectiva; “vencer o morir”, “los espartanos no preguntan quiénes son los enemigos, sino dónde están” o “vuelve con tu escudo o sobre él” son algunas frases que ilustran el ideal espartano de lucha hasta la muerte, así como el valor mostrado. La agogé era obligatoria, colectiva y organizada por el estado, y todos los esfuerzos iban encaminados a formar soldados invencibles.

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